¿Como reconocer a una pareja evolutiva? Recuerdos de otras existencias que aparecen súbitamente en el presente

Por Martin Basyk

A veces sin proponérnoslo aparecen en nuestras vidas personas que no habíamos convocado conscientemente. Estas personas se presentan casi por arte de magia, sin que nos demos cuenta y, cuando nos hacemos presentes en la escena, nos conectamos con ellas recordando desde el más puro sentimiento un cariño muy profundo…

Este cariño no puede ser calificado de amor en el sentido más laxo, pero se siente muy intensamente un estrecho lazo afectivo hacia ellas. Tenemos la sensación de conocer a esa persona de otro tiempo…sus ojos, su mirada y algunos rasgos de su cara nos recuerdan que algo existió previamente, parece que el tiempo no hubiese transcurrido.

Vamos a esbozar un pequeño mapa para orientar a quienes vivieron o viven una experiencia así. Para ello pudimos ubicar en la experiencia clínica, cuatro etapas que identificamos como una inmensa oportunidad de aprendizaje. Desde el análisis multidimensional, esto es posible por que reconocemos que no solamente somos seres finitos que viven en una existencia y nada más; sino que somos energética y emocionalmente infinitos y guardamos información, sentimientos y recuerdos de todo lo que hemos transitado desde la primera vez aquí en este planeta y -por ello- a veces cuando algo de “afuera”, conecta con una de nuestras memorias podemos acceder a experiencias maravillosas, momentos sublimes donde el espacio y el tiempo adquieren otras dimensiones.

Permitirnos estas experiencias como válidas, nos da la posibilidad de reparar algo que ha quedado inconcluso en nuestra larga historia evolutiva.

Vamos a comenzar a describir la primera etapa de esta experiencia, le llamaremos El Reencuentro:

Es la continuación del vínculo previo.  Es, en este momento, donde nos invade la emoción por volver a ver a quien hace mucho tiempo no veíamos. Este es el instante ideal y aparece el máximo de unión. Es tanto lo que extrañábamos a esa persona que el deseo es fusionarse y querer estar junto al ser que recuperamos se vuelve lo principal, lo protagónico.

La segunda etapa es El Recuerdo de los conflictos y / o traumas inconclusos, lo que quedó pendiente; el dolor, la pérdida, las desilusiones, las traiciones, las malas interpretaciones.  Aparece el sufrimiento.

La percepción comienza a tornarse difusa, se mezclan los tiempos y no se puede diferenciar qué es de ahora y qué no. Todo aparece unificado, pero sin poder distinguirse lo que es real (y actual) de lo anterior (y falso o mal interpretado).  Esta etapa se vuelve compleja y dificultosa porque requiere confianza, recursos emocionales y bioenergéticos para superarla.

Es en esta etapa en la que recibo a muchos pacientes en busca de ayuda profesional, para realizar una terapia de regresión y distinguir lo verdadero de lo falso.

Si en la fase uno no se logró un excedente de confianza y sinceridad, en la etapa dos eso se vuelve en contra porque los miedos son más sensibles y predominan el trauma y la herida abierta. Es decir que, si la relación no se afianza durante las primeras dos etapas, no hay una base para soportar la inestabilidad propia de un encuentro de vidas anteriores.

Es en la fase dos donde las personas suelen abandonar la experiencia perdiéndose, justamente, de las fases más importantes, las que nos permiten evolucionar.

La etapa tres, es la Reparación de lo sucedido -sea lo que sea- con la consciencia del momento presente. Aquí, trascendemos las etapas anteriores, aparece la aceptación de lo ocurrido y la estrategia para poder corregirlo.  Si hay unión y cooperación entre los miembros de la relación es fácil porque la tarea se hace en equipo.

Esta etapa termina con el duelo de lo que no pudo ser y la aceptación de lo que sucedió más allá de lo que cada uno hubiera querido. Es el momento de cerrar las viejas heridas, las de las otras existencias. El ideal se vuelve más real, cercano y presente.

En la etapa 4, Evolución, es donde el amor se vuelve real porque se integra el pasado y sus lecciones al presente de modo que no nos quedamos lamentándonos por lo que no fue, sino que nos quedamos con lo mejor de aquello y le agregamos lo nuevo, es decir que tenemos la posibilidad de volver a elegir al otro o no.  Si el otro nos agrada en el hoy, si es posible tener una relación real, construir un proyecto común, es la etapa más realista, la más sana. En este punto ya hay una relación consciente y real. El otro es, no solo lo que fue sino todo lo que es hoy…Hay paz.

Repasando:

Etapa 1 “El Reencuentro”, predomina la ingenuidad, el idilio, la vivencia infantil, el encanto y la energía envolvente.

En la dos “El Recuerdo”, aparecen los miedos, las dudas, malentendidos, rebeldía, lucha, control, vampirismo energético.

Si logramos alcanzar la fase tres “La Reparación”, aparece la esperanza, la adultez, la realidad, la reparación, el entusiasmo y se renueva la fuerza. Sanamos lo de ayer y lo de hoy no parece tan terrible.

La fase cuatro “La Evolución”, conlleva libertad, paz, conciencia del tiempo integrado, amor verdadero y energía de sobra porque se ha desbloqueado la energía traumática las vidas anteriores.

El objetivo de estos reencuentros es que trascendamos el ayer y que las heridas de otro tiempo se cicatricen para siempre, para ser libres y elegir lo que queremos en el ahora.  

Si ambas personas toman conciencia de dicho camino, experimentan buscando ayuda y trascienden aquellas heridas, -juntas pueden unirse a favor de grandes propósitos y transformarse en una “pareja evolutiva”. Lo más importante es que el amor verdadero está al final de un largo recorrido; no es producto de la suerte sino del esfuerzo, la inteligencia y muchísima paciencia.